Abril | Sofía Álvarez

Por Sofía Álvarez

Me han pedido esta colaboración para entregar en el mes de abril (aunque creo que va a salir en mayo…) y resulta que abril es un mes que me gusta en especial por varias razones. Una de ellas es que se celebra a los niños en México y por ende tengo más trabajo, porque muchos años de mi vida los he dedicado a trabajar para ellos. He trabajado para niños en muchos sitios: casas, escuelas, hospitales, orfanatorios, televisión, teatro, albergues, centros tutelares, plazas públicas y centros de trabajo. Así que podrán imaginar que es un tema que no solamente me ocupa, sino que me preocupa.

La Organización Internacional de Trabajo (OIT) estima que de los 215 millones de niños en situación de trabajo infantil del mundo, 115 millones están involucrados en trabajos peligrosos, de los cuales 41 millones son niñas y 74 millones son niños. Según la UNICEF, en México existen alrededor de 3.6 millones de niños –entre 5 y 17 años– que trabajan, cantidad que representa 12% de la población total de niños del país. El 22% de los niños más pobres trabajan. De los menores indígenas 21% laboran, mientras el número para los no indígenas es de solo 12%.

Así que yo, al igual que ustedes, me pregunto en esta época de elecciones: ¿Qué se puede hacer para disminuir y erradicar estas cifras? ¿Hay en los discursos políticos una referencia clara a los niños y niñas de México que los ponga en el centro de la sociedad?

Hemos visto durante muchos años gobiernos que solamente minimizan este problema adjudicando presupuestos muy pequeños al trabajo infantil, que simplemente son paliativos y que no continua el siguiente funcionario en turno. Parece que los niños y niñas de México no son sujetos de derechos.

Creo que habría que preguntar a los candidatos qué piensan hacer. ¿Van a seguir borrándolos del paisaje para que no se vean? ¿Van a invertir los recursos necesarios y elaborar un plan nacional para que estos niños y niñas puedan acceder a todos sus derechos y a un bienestar social o van a seguir restándole importancia?

Al principio hablaba sobre las razones de porqué me gusta el mes de abril. Me gusta también porque es el mes en que nací. Y este abril es especial porque cumplo 60 años. Y no debo ser la única a la que se le han ido rápido, muy rápido. Soy una mujer afortunada, mi madre vive todavía, tengo una pareja a la que amo y con la que vivo hace 37 años, un hijo, una nuera y dos nietos que son mi adoración. Tengo amigos entrañables, salud (con algunos achaques) y puedo ejercer mi profesión dignamente.

 

Sofía Álvarez en «Cuenta con Sofía» de Canal Once.

 

¡¡¡¡Pero cumplir 60… Siempre tiene algo de “especial”!!!. ¿Ya? ¿Tan pronto? La última vez que pensé en mi edad fue cuando quería tener 17… Me acuerdo claramente cuando aprendí a andar en bicicleta y me quitaron los frenos (los de los dientes no los de la bicicleta).

Entre todas las cosas nuevas que aprende uno con los años están las palabras, ahora hay que enfrentarse a otra nueva: “edadismo”, hasta suena raro. Pues resulta que el edadismo es una de las tres grandes formas de discriminación de nuestra sociedad, por detrás del racismo y el sexismo. ¡Joder! Como si no fuera suficiente en este país.

Los 60 años de mi abuela y mi madre no tienen que ver nada con los míos. Aunque mi abuela fue una gran actriz y cantante y mi es madre una mujer con carrera, a sus sesenta ya era hora de “tomar las cosas con calma”. Yo no pienso tomarme las cosas con calma, no quiero tomarme las cosas con calma. Ahora a los 60 voy a decir “no” cuando es “no”, seguir enamorada, asombrarme de los logros de mi hijo, verme en el espejo y gustarme, viajar más (porque ya hay descuentos por mi edad), no fingir que me gustan las cosas que no me gustan, seguir peleando por lo que me importa, reírme cuando se me olvidan las cosas, comer más sano (claro), seguir trabajando, besar y abrazar a mis nietos a la menor provocación, andar en bicicleta y mandar al cuerno a los que a las de 60 nos vuelve invisibles, calladas y deterioradas.

Y ya les dejo porque voy a buscar los papeles que piden para mi tarjeta del INAPAM.

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